Tener mucho dinero y tener salud financiera no son sinónimos. Es común pensar que si puedes pagar tus cuentas a fin de mes y que te sobre dinero para tus propios gastos es porque estás económicamente sano, sin embargo, esto no es así.

Realmente es un tema más complejo que simplemente tener dinero o un crédito muy alto. Cuando hablamos de salud financiera, lo que esto quiere decir es tener suficiente dinero para cubrir tus gastos, así como contar con los ahorros necesarios para poder afrontar imprevistos en el futuro.

Aquí aplica la máxima de una persona precavida vale por dos.

 A continuación te daremos 8 consejos que si los conviertes en hábitos te ayudarán a tener salud financiera:

 

Gasta menos de lo que ganas: este es el primer indicador que debemos considerar para lograr la salud financiera ya que afecta directamente la capacidad de ahorro. Aunque parece obvio, para muchas personas esto no es algo fácil de lograr ya que pueden tener diferentes cuentas de crédito y gastos que le dificulten ver sus flujos de ingresos y/o gastos.

Aprender a categorizar tus ingresos es esencial para saber si estás gastando más —o menos— de lo que ganas. Transacciones como las transferencias entre cuentas pueden ser más difíciles de categorizar, así que presta especial atención a ellas.

Paga tus deudas en tiempo y forma: empieza por las de mayor prioridad, o sea, las que tienen menor flexibilidad y consecuencias más severas si no se pagan, por ejemplo: la renta, la luz o el agua. Realizar a tiempo los pagos de las deudas es un indicador de que el individuo tiene la capacidad de administrar correctamente su flujo de ingresos y gastos.

La prioridad de las deudas varían de persona a persona debido a factores externos. Te recomendamos enlistarlas en orden de prioridad y planear tus gastos con base en ellas. Sé responsable con tus deudas.

Tener liquidez para gastos de manutención y vivienda: para enfrentar gastos imprevistos es necesario contar con ahorros suficientes. Estos imprevistos pueden ir desde la reparación de tu auto hasta enfrentar la pérdida de empleo. En estos casos es mejor contar con ahorros suficientes para no endeudarse con créditos innecesarios.

Lo más recomendable es destinar una parte de tus ingresos cada mes a tu cuenta de ahorros para lograr la liquidez suficiente para solventar gastos imprevistos por lo menos durante 6 meses.

Ahorra a largo plazo: gastos como la hipoteca o la educación de los hijos pueden preverse con muchos años de anticipación con tu cuenta de ahorros. Así mismo, los ahorros a largo plazo pueden ayudarte a solventar gastos en tu jubilación.

Cuando ahorres no pienses en hacerlo para retirar el dinero en las próximas semanas o meses, piensa en plazos largos —5 años o más—.

Ten deudas solventables: que el pago de tus deudas representen menos del 36 % de lo que ganas es un síntoma de buena salud financiera. Evita retrasarte en tus pagos para no generar intereses extras, ya que esto dificulta el manejo de las cuentas y afecta directamente tu historial crediticio.

 

No te conformes con saldar tus créditos con el pago mínimo para no generar intereses, ya que aún así seguirás arrastrando las deudas y afectando tu balance. Debes liquidar tus deudas completamente cuando te toca hacerlo.

 

Contar con buena puntuación crediticia: es decir, contar con un buen historial crediticio en el buró de crédito. Tener una buena puntuación es un síntoma de una buena salud financiera, no al revés. Esta puntuación te puede servir para poder acceder a créditos de bajo costo ya que —en teoría— significa que podrás ser capaz de pagarlos.

 

Existen diferentes proveedores que te ayudarán a conocer tu historial crediticio y tu puntuación en el buró de crédito. Conócelo para saber dónde estás parado y cómo lo puedes mejorar.

 

Contrata seguros de calidad: tener un seguro de vida o de gastos médicos barato puede brindarte una falsa sensación de seguridad. En el caso de un imprevisto puede que estos seguros no te brinden la cobertura suficiente y al final termines gastando más de lo que tenías presupuestado.

 

Considera y compara el costo de los deducibles y la cobertura de los seguros que planees contratar. Si no te sientes muy seguro para tomar esa decisión, busca ayuda de expertos financieros para elegir correctamente según tus necesidades y las de tu familia.

 

Planifica todo, siempre: este comportamiento orientará tus gastos a futuro. Fija un presupuesto familiar o personal, identifica tus deudas, tus futuras inversiones, automatiza tus pagos y transferencias, usa apps para mejorar tus finanzas personales y no te confíes.

 

Estos consejos aplican para que cualquier persona pueda alcanzar una situación financiera saludable. Te recomendamos que te tomes el tiempo necesario para aclarar tu situación y solicitar ayuda de un asesor financiero en caso de ser necesario.

 

Fuente:

Parker, S., Castillo, N., Garon, T., & Levy, R. (2016, mayo). Eight Ways to Measure Financial Health. Recuperado 27 de febrero de 2021, de https://s3.amazonaws.com/cfsi-innovation-files/wp-content/uploads/2016/05/04151431/Consumer-FinHealth-Metrics-FINAL_May.pdf

 

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